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RadioKermés es la primera emisora pampeana que transmite exclusivamente por Internet, con contenidos propios y genuinos y las puertas abiertas para nuevas y más propuestas.

La comunicación alternativa, dinámica y distinta de lo que se conoce implica no sólo su formato, sino también sus objetivos y metodologías.

Se trata de una radio sin fines de lucro, que además participó de la licitación para obtener una emisora de FM legal y está a esperas del resultado del concurso.

La radio-web está gestionada por la Asociación Civil El Ágora, pensada con un perfil periodístico-informativo-cultural. Nos interesa educar, informar, concientizar, debatir y movilizar.

Concebimos la radio como una herramienta para la transformación. Los medios de comunicación son un asunto político. Y nos interesa, desde nuestra frecuencia, estimular la politización de la sociedad -en especial de los jóvenes-, la participación en la vida pública, el esclarecimiento sobre los derechos.

Nos proponemos influir en la toma de decisiones, incluir voces ocultas, hacer visibles a los sectores postergados, contribuir a la modificación de determinados aspectos de un sentido común que a veces excluye, discrimina, estereotipa y olvida.

Nuestro compromiso es, desde una absoluta transparencia en el funcionamiento, ampliar el pluralismo y la libertad de expresión y desarrollar contenidos de interés social.

También es eje central de nuestra intención seguir aportando a la memoria colectiva de manera concreta.

La comunicación no es una herramienta de lucro, sino de promoción y cambio social.

Nuestra tarea apunta a despojar la lógica de lucro que prima en la enorme mayoría de los medios provinciales, donde resaltan los multimedios y los grupos económicos dedicados al negocio mediático, y muchas veces despojados del interés local, orientados a reproducir transmisiones que nos son lejanas en todo sentido.

A continuación, se sintetiza el proyecto que fue presentado para acceder a una frecuencia de radio, ante la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual.

MARCO GENERAL DE
LA PROPUESTA COMUNICACIONAL RADIAL

Queremos una frecuencia de radio porque sabemos para qué, y cómo hacerlo.
Los objetivos de la entidad (la Asociación Civil “El Ágora”), atados a las metas de nuestra propuesta radial, suponen necesariamente una discusión pública de determinadas cuestiones relacionadas con la vida de nuestra comunidad.
Nos interesa educar, informar, concientizar, debatir y movilizar.
Concebimos la radio como una herramienta para la transformación. Los medios de comunicación son un asunto político. Y nos interesa, desde nuestra frecuencia, estimular la politización de la sociedad -en especial de los jóvenes-, la participación en la vida pública, el esclarecimiento sobre los derechos.
Nos proponemos influir en la toma de decisiones, incluir voces ocultas, hacer visibles a los sectores postergados y olvidados, contribuir a la modificación de determinados aspectos de un sentido común que a veces excluye, discrimina, estereotipa y olvida, sea a los adolescentes institucionalizados, a las mujeres, a las personas privadas de su libertad, a quienes tienen escasos recursos, a quienes tienen determinada orientación sexual, o a quienes viven lejos del centro de la ciudad.
Nuestro compromiso es, desde una absoluta transparencia en el funcionamiento, ampliar el pluralismo y la libertad de expresión y desarrollar contenidos de interés social.
También es eje central de nuestra intención seguir aportando a la memoria colectiva de manera concreta, y tomando muy especialmente en cuenta la cercanía del megajuicio por delitos de lesa humanidad, que marcará la historia de nuestra provincia, en el que aparecen 30 imputados por los padecimientos que sufrieron 300 víctimas.
Será una ocasión de aportar, desde nuestro lugar, a la Verdad y la Justicia, ya que por su duración e instalación en la opinión pública nos permitirá desarrollar la tarea docente y concientizadora que pretendemos.
Desde ya que constituye un anhelo que la radio sirva como creadora de fuentes de trabajo.

La comunicación, eje central

Concebimos a la comunicación no como un mero aspecto aleatorio del funcionamiento de nuestra asociación, sino como un eje vertebral de esa tarea: la Asociación “El Ágora” nació con varios propósitos y entre ellos -como señala el estatuto- el de desarrollar, gestionar, implementar y realizar actividades y proyectos enmarcados dentro de la ley 26.522.
A nuestro criterio, la defensa de los Derechos Humanos y la comunicación respecto de esa actividad no van por carriles separados, sino que están necesariamente vinculadas y se retroalimentan. No existen una sin la otra, y se implican mutuamente.
“La comunicación es un proceso social fundamental, una necesidad humana básica y el fundamento de toda organización social”, establece la Cumbre de la Sociedad de la Información, en su declaración de principios, del 12 de mayo de 2004.
De ahí que en el grupo que integra la Asociación se hayan incorporado diversas visiones de la problemática que decidimos afrontar, pero con especial importancia de quienes trabajan en aspectos relacionados con la comunicación y los medios, en coordinación con operadores de Justicia, profesionales del Derecho, docentes, artistas y deportistas.
Sabedores de históricos problemas de las organizaciones civiles para difundir y comunicar sus ideas y proyectos, sus planteos y visiones del mundo, consideramos que ese aspecto es neurálgico en el funcionamiento de nuestra asociación.
Para las organizaciones civiles, la comunicación no es una herramienta de lucro, sino de promoción y cambio social, indica la docente, consultora e investigadora Eugenia Etkin, autora de “Comunicación para organizaciones sociales: de la planificación a la acción”.
La planificación, la coordinación y la sistematización resultan fundamentales. Y la aspiración es que -como dice la mencionada autora- la comunicación no sólo sea técnica sino que agregue valor al proyecto institucional propuesto: “Esto implica alejarse del modelo tecnicista que busca garantizar la circulación de mensajes. Es visualizarla como actividad transversal que recorre y determina la vida de una organización”.
Así como un medio de comunicación es un instrumento y no un fin en sí mismo, a nuestras iniciativas les resultaría vital la posibilidad de contar con uno o varios, para construir, articular y producir sentido en el espacio público.
Es decir: nuestro propósito como asociación considera clave la posibilidad de tener a mano medios de comunicación (en este caso una radio, pero también medios gráficos o digitales, y de otro tipo) despojados de la lógica de lucro que prima en la enorme mayoría de los medios provinciales, donde resaltan los multimedios y los grupos económicos dedicados al negocio mediático, y muchas veces despojados del interés local, orientados a reproducir transmisiones que nos son lejanas en todo sentido.
Claramente nuestro modelo de comunicación no persigue el objetivo de la rentabilidad y la acumulación, sino la posibilidad de satisfacer demandas sociales.

Pluralismo y visibilización

El desarrollo de una frecuencia radial, para lo que nos sentimos preparados desde distintos aspectos, implica la satisfacción de demandas en diversas dimensiones.
Sostener un medio de comunicación permitirá, por un lado, estimular el pluralismo y propiciar la diversidad; otorgar voz y espacio a aquellos sectores que -excluidos por los medios dedicados al negocio- no encuentran fácilmente un canal de expresión; pero además instalar en la opinión pública cuestiones que de otro modo ni siquiera se discuten, porque son invisibilizadas.
De ahí que, aunque desde ya nos interesa que la emisora aborde también el aspecto “cultural” (en la más amplia definición del término, que es todo aquello que hace a la vida de los seres humanos), centralizamos nuestra propuesta general en lo informativo y periodístico.
Se trata de impulsar la creación de una nueva agenda, gestada no desde el interés de lucro, sino desde las necesidades y anhelos de la comunidad, y en especial de grupos sociales vulnerados o que no encuentran eco para sus demandas.
En nuestra radio tendrán espacio para decir lo suyo las minorías sexuales discriminadas, los pibes de los barrios ignorados por los medios tradicionales, los presos a los que nadie les hace caso, y los sectores o personas que sufren situaciones de exclusión.
Pero la inclusión implica no sólo escuchar esas voces, sino que nuestra tarea como comunicadores apunte a concientizar, movilizar e influir en la toma de decisiones y en el modo en que esos temas son tratados por otros medios.
En una provincia como La Pampa, donde la mayoría de los medios electrónicos se han afincado en la época del neoliberalismo, y han conseguido sus licencias en ese período de nuestra historia, están arraigadas prácticas y discursos conservadores.
Nuestro proyecto aspira a que determinados cambios de paradigma que se han gestado en el nivel nacional durante los últimos años tengan en nuestra provincia y nuestra región el mismo impacto.
La revisión del pasado y el ejercicio de la memoria colectiva es innegociable. Buscaremos desde nuestro proyecto poner de resalto que los discursos y relatos que se han querido instalar a partir del denominado por Sergio Feierstein "genocidio simbólico" tienen, todavía, que deconstruirse.
Sólo una tarea continua de recuperación de la memoria colectiva del genocidio que nos tocó vivir puede desmontar esa construcción simbólica posterior a la realización material del genocicio. Así, la radio, puede y debe asumir el compromiso de concientización y docencia respecto de esta axial cuestión nacional, que se redimensionaría en nuestra provincia donde aún sigue vigente en algunos sectores la repetida idea de que La Pampa fue una “isla”, como si no hubiera habido víctimas y victimarios.
El objetivo de concientizar y movilizar incluye la aspiración de que esa tarea no quede meramente en el ejercicio de la memoria sólo para los días emblématicos sino que integre una práctica y ejercicio constante.

Fuerte producción local y propia

Nuestra propuesta comunicacional está destinada, fundamentalmente, a una audiencia a veces saturada de esa concepción tradicional de la comunicación con fines de lucro.
Cuando imaginamos a nuestra audiencia, obviamente lo hacemos con un anclaje en Santa Rosa y sus alrededores, con un importante porcentaje de sectores juveniles, en general preocupados por la cosa pública e interesados especialmente en la realidad y el futuro de la comunidad en la que viven.
La producción local debe ser y será el fuerte de la emisora. Los propios integrantes de la Asociación estamos en condiciones de gestar espacios radiales, algunos de los cuales se detallan aparte. También de coproducir otros programas en coordinación con personas, instituciones y sectores, a fin de dotar de nutrida producción local a la emisora.
Nos parece fundamental, imprescindible, la existencia de programas informativos y periodísticos, que marquen agenda y que interpelen a los actores sociales y políticos de la comunidad. Esa tarea es central a la hora de visibilizar problemáticas y sectores postergados.
La promoción de la integración regional latinoamericana y de la identidad local constituyen otro fuerte eje de nuestro proyecto, que resaltará también en la propuesta musical, en la que se hará notable, la presencia de autores nacionales y músicos independientes y con la que se estimulará -por medio de la participación en los contenidos y otorgando espacios de programación- a artistas locales ((dentro de las posibilidades reales que otorga la producción regional).

Trabajo en red y valores

En una ciudad como Santa Rosa, además, esa posibilidad abre las puertas a pruebas y ensayos de la recientemente relanzada carrera de Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Pampa: nuestras posibilidades técnicas y nuestras experiencias profesionales estarán a disposición de los jóvenes que quieran hacer sus primeras armas en el terreno comunicacional, o que aspiren a contar con espacios donde expresarse y hacer rebotar sus inquietudes.
Al mismo tiempo, nos propiciamos de alguna manera -de acuerdo al alcance de nuestros conocimientos- como capacitadores en los términos a que alude el artículo 34 del decreto reglamentario 1225/2010. Sería también un modo de gestar un vínculo comunicacional -mitigando alejamientos- entre la Universidad de nuestra ciudad y la comunidad.
Lo mismo cabe para las organizaciones de pueblos originarios, con quienes -si bien la ley las incluye en el artículo referido a las personas de existencia ideal de derecho público-, en el caso de que no puedan todavía acceder a una frecuencia en virtud de algunas necesidades (recursos económicos, técnicos, humanos) trabajaremos conjuntamente con todo gusto.
Asumimos también el compromiso de que esta apertura sea especialmente notable para el caso del movimiento cooperativo y de otras organizaciones no gubernamentales que trabajen, sobre todo, en el área de los Derechos Humanos y Sociales.
Esa idea de construcción, hace que la posibilidad de trabajar en red con otras entidades u organismos del Estado alcance también a otros medios de comunicación y emisoras radiales (de acuerdo a lo establecido por los artículos 62 y 63), siempre y cuando se confluya en la decisión de promover valores como la libertad, la solidaridad, la tolerancia, la igualdad y el respeto por la naturaleza. Eso incluye la protección de la privacidad.
Sostenemos que unidos en alianza con otras ONG y organizados en asociaciones con otras entidades podemos contribuir al desarrollo sustentable de la emisora, para el cual desde ya se tendrá en cuenta el aporte de auspiciantes y anunciantes.

Contenido periodístico

El contenido y la orientación informativa de la radio estarán pensados todo el tiempo como un servicio público, en el sentido de la búsqueda del bien común, bajo la convicción de que los medios tienen una responsabilidad para consigo mismos, para con sus oyentes y para con la comunidad en la que están afincados y a la que, en este caso, nos proponemos movilizar y transformar.
Militar esa idea es condición indispensable para que la emisora resulte lo que nos proponemos y para demostrar aquello de que queremos una radio porque sabemos para qué y cómo hacerlo.
Una radio es, desde ya, un espacio ideológico y político, en el doble sentido de que responde a algún interés y es motorizadora de cambios. Partimos de la base, entonces, de que los espacios que no ocupemos serán ocupados por otros (en nuestra realidad al alcance de la mano, el lucro y el negocio).
Un medio es para nosotros -tal como establece el artículo 3º de la ley de Medios- un formador de sujetos, de actores sociales y de diferentes modos de comprensión de la vida y del mundo, con pluralidad de puntos de vista y debate pleno de las ideas.
Consideramos que nuestro desafío es romper la lógica de los grandes medios, que -en palabras de Ignacio Ramonet, director de Le Monde Diplomatique- al adoptar “como línea editorial la defensa de la estrategia de la empresa”, imponen “una lectura subjetiva, arbitraria y partidaria de la información”. Ramonet define con acierto como democratizadoras a las leyes que combaten los “latifundios mediáticos”.
Pensamos en horizontalizar la toma de decisiones respecto de los contenidos y el manejo de la emisora, comprometiéndonos a que los involucrados y los trabajadores definan de manera democrática no sólo la distribución de responsabilidades y dirección de la radio, sino también su programación.
Esa mirada crítica sobre nuestro propio medio de comunicación, pensamos sostenerla sobre los otros medios, y también nos parece central en el proyecto: poner bajo la lupa a los medios como actores sociales que son, y evitando como periodistas las conductas corporativas, que tienden a defender a comunicadores o empresas de comunicación por encima del bien común.
En los términos de la Convención de la UNESCO sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales: “las actividades, los bienes y los servicios culturales son de índole a la vez económica y cultural, porque son portadores de identidades, valores y significados y por consiguiente no deben tratarse como si sólo tuviesen un valor comercial”.
Como lo señaló hace más de 30 años el “Informe MacBride” (Sean MacBride) en el seno de la UNESCO, la distinción entre libertad de expresión y libertad de empresa resulta fundamental para consolidar sociedades y comunidades igualitarias y democráticas.
Ese mismo texto advirtió sobre el derecho de los Estados a disponer de medios de comunicación y de ponerlos a disposición de organizaciones ciudadanas como contrapeso del poder de las grandes corporaciones.
En escala, esa lógica también se padece en nuestra provincia, donde la concentración de medios y la despreocupación por los contenidos locales representa un daño a la comunidad y los ciudadanos.
Martín Becerra y Guillermo Mastrini se preguntan en su libro “Los Dueños de la palabra”, si puede creerse que los medios mantienen márgenes de autonomía respecto de los poderes fácticos formales e informales “cuando su estructura de propiedad revela altos niveles de concentración”.
Advierten sobre esa alta concentración de la propiedad y las audiencias, que deriva en una centralización de contenidos e informaciones: “Este comportamiento debilita el espacio público, restringiendo la diversidad de fuentes de información y empobreciendo las distintas versiones de lo real. Altera así la pretendida ‘autonomía’ de los medios”.
Los trabajadores de prensa que hemos sido o somos empleados de algunos medios tradicionales sabemos que cíclicamente la propia lógica del fin de lucro evita la inclusión de algunos sectores e individuos, o deriva en un tratamiento estereotipado de los asuntos y las personas.

Observación y aporte final

No podemos dejar de mencionar, entonces, que independientemente del resultado de este concurso, interpretamos como necesario que se abran más espacios para frecuencias radiales sin fines de lucro, intentando compensar la cantidad de frecuencias comerciales que hay en nuestra ciudad, que es una capital de provincia.
Sostenemos que, ganemos o perdamos el concurso, es necesario que Santa Rosa cuente con más emisoras de este tipo, alejadas del afán de lucro, tal como en realidad lo establece la propia ley, que tiene en ese propósito uno de los aspectos que consideramos más enriquecedor.
La aplicación de la normativa en Santa Rosa, sin embargo, implica inicialmente algunos riesgos, de acuerdo a lo que las autoridades de AFSCA han planteado tanto públicamente como en las actividades previas a este concurso.
En principio, deberían cesar sus transmisiones la mayoría de las radios que están operando en la actualidad: algunas restricciones y limitaciones resultan lógicas del inicio de una regulación en un ámbito en el que el Estado durante años estuvo ausente, pero eso puede implicar que el dial quede copado por emisoras con exclusivo afán de lucro.
Nuestra radio no tiene “historia” para mostrar porque no existe como tal, y quienes impulsamos la idea de hacerla realidad en este momento lo hicimos a partir de que interpretamos que era “ahora o nunca”, convencidos de que la Ley de Medios venía a abrir caminos al pluralismo y la diversidad.
Sí tenemos, como individuos o a veces colectivamente, historias en distintas radios de nuestra comunidad, justamente algunas de las cuales -tememos- pueden ahora verse obligadas a cerrar sus puertas ante la reducción de las ofertas de concursos.
Creemos que, como contrapeso de esas limitaciones (y tomando en cuenta los espacios comunicacionales que en esas radios tienen algunas inclinaciones que no son precisamente el negocio) es necesario abrir el juego para nuevas emisoras que puedan ser gestionadas por organizaciones sin fines de lucro, para aproximarse a la intención de que un tercio del dial quede en manos de ese tipo de producción y administración, como lo establece el artículo 2º que indica la aspiración de un “acceso equitativo” a las frecuencias.
Por ahora quedaríamos muy lejos de ese objetivo de la ley, ya que la enorme mayoría de las emisoras de Santa Rosa están dedicadas al lucro, con la sola excepción de la frecuencia que se adjudique en este acto, y que a todas luces no es suficiente para promover la inclusión, el pluralismo, la diversidad y la multiplicidad de voces.
La observación la hacemos desde la intención de seguir enriqueciendo un proceso histórico, que significa un contundente avance respecto del pasado reciente; y para dejar en claro que la aplicación de esa ley, la realidad de los medios de comunicación y la vida presente y futura de nuestra comunidad nos importan mucho más allá de la adjudicación de esta frecuencia.

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