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Los Chalecos Amarillos en Francia

Por Publicado Febrero 20, 2019
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Por Heidi Mac Lennan (*)

En la Francia de Libertad, Igualdad, Fraternidad, escrito en la piedra que enmarca todas las puertas de escuelas, centros de enseñanzas y otras instituciones del Estado Francés ; en la Francia de la Marsellesa de la Declaración Universal de los Derechos Humanos del Hombre, del gran Víctor Hugo, de la ciudad luz que ilumina con su influencia ideales de progreso, actualmente está ocurriendo algo difícil de concebir.

 

Los Chalecos Amarillos comenzaron por una simple Petición al Gobierno, contra el último aumento de la gasolina. La firmaban ciudadanos y ciudadanas provenientes del medio rural donde hoy el automóvil es imprescindible para la vida en sociedad.
Otras personas se unieron al reclamo por todo el país, reclamando también contra el costo de la vida : " Queremos vivir dignamente de nuestro trabajo -sostienen- de nuestros sueldos".

 

Terminar el mes para muchas familias es muy penoso. No alcanza el dinero.

 

Las manifestaciones comenzaron en las rotondas de los caminos en todas direcciones, donde los Chalecos Amarillos acampaban y algunos acampan todavía.

 

El 17 de noviembre de 2018, los Chalecos Amarillos comenzaron a manifestar en París, sobre la Avenida de los Campos Elyseos y en grandes ciudades de la campiña Francesa.

 

Pero ahí ya eran muchos más y de los más diversos lugares y clases sociales: clase media, pobres, jubilados, jubiladas. También se incluyeron la extrema derecha, la extrema izquierda y los grupos de rompedores que vinieron a destrozar todo lo que podían: vitrinas, material urbano, autos que fueron incendidados. Desde la extrema izquierda a los Bancos, desde la extrema derecha a las instituciones y representaciones estatales.

 

El presidente Emanuel Macron y su gobierno pensaban que las manifestaciones no iban a durar mucho tiempo. Sin embargo, todos los sábados, desde aquel 17 de noviembre del 2018, siguen haciéndose. Todos los sábados de cada semana.

 

No hay ni hubo diálogo con el gobierno. Muy por el contrario, se tomaron medidas represivas y en las manifestaciones las fuerzas policiales, enormemente numerosas, llevan a la práctica medios de " persuasión" muy peligrosos: granadas de dispersión, potentes granadas lacrimógenas, ataques con flashbool (armas que tiran pelotas de caucho a 300 kilómetros la hora).

 

La violencia inaudita ha dejado miles de personas heridas, cientos de manifestantes han perdido un ojo, una mano, el brazo, o los pies. Es una batalla campal en la que los grupos de rompedores siguen rompiendo y los extremas siguen atacando sin que nada logre impedir la creciente violencia.

 

Mientras tanto, Macron organiza un debate nacional en el que pocos tienen confianza y es leído como parte de su estrategia de campaña con vistas a las Elecciones Europeas de las que participará como candidato.

 

(*): Colaboradora de Radio Kermés, ciudadana uruguaya residente en París, Francia, desde 1981.

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  • "El pueblo aprendió que estaba solo y que debía pelear por sí mismo y que de su propia entraña sacaría los medios, el silencio, la astucia y la fuerza". Rodolfo Walsh