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Jueces dignos y coherentes

Por Publicado Marzo 03, 2019
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Cr√≥nicas para recordar: Juan Mar√≠a Ramos Padilla, otro juez al que apunta el disciplinamiento oficial

Por Juan Carlos Martínez

 

(Nota del autor. El siguiente art√≠culo fue publicado en el mensuario Lumbre, en Radio Kerm√©s el 6 de septiembre de 2017 y en la Agencia Paco Urondo. A la luz de la realidad que vive la Argentina en torno del Poder Judicial, la reiteraci√≥n de este texto es m√°s que oportuna. M√°s de treinta a√Īos despu√©s de su publicaci√≥n en la revista espa√Īola Intervi√ļ, el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, hijo de Juan Mar√≠a, afronta una embestida igual a la de su padre por parte del poder pol√≠tico de turno. Un dato no menor. Alejo fue, durante muchos a√Īos, abogado de Chicha Mariani, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, querellante en la causa conocida como Circuito Camps, en la que Alejo Ramos Padilla fue su letrado. Como juez en la causa que involucra al fiscal Carlos Stornelli, se repite la intolerancia oficial sobre aquellos jueces independientes que sostienen contra viento y marea su coherencia y dignidad).

 

LA CR√ďNICA DE 2017

 

En un tiempo en que muchos jueces y fiscales se han convertido en instrumentos del poder político de turno, Juan María Ramos Padilla se mantiene fiel a una línea de coherencia y dignidad de la que no se ha apartado en su larga carrera judicial.
Ramos Padilla fue el primer juez que declar√≥ inconstitucional la Ley de Obediencia Debida impulsada por el presidente Ra√ļl Alfons√≠n y votada por el Congreso de la Naci√≥n en 1987.

 

En aquel crucial momento de nuestra historia, Ramos Padilla era titular del Juzgado 4 de Mor√≥n, en la provincia de Buenos Aires. Por aquellos d√≠as, cientos y cientos de asesinos y torturadores hab√≠an sido liberados merced a aquella amnist√≠a encubierta. Uno de ellos era Miguel Osvaldo Etchecolatz, condenado a 23 a√Īos de prisi√≥n como responsable de noventa y un casos de torturas.

 

En el n√ļmero 591 de la revista espa√Īola Intervi√ļ, de fecha 9 de septiembre de 1987, el autor de esta nota public√≥ un extenso art√≠culo al que el medio espa√Īol le dedic√≥ seis p√°ginas con el siguiente t√≠tulo: ‚ÄúARGENTINA: otra vez los perros est√°n en la calle‚ÄĚ.
El artículo incluyó expresiones del fallecido maestro Alfredo Bravo, una de las víctimas del torturador Etchecolatz y una entrevista a integrantes del Centro de Militares para la Democracia (CEMIDA).

 

‚ÄúTE VOY A REVENTAR‚ÄĚ

 

La nota de Intervi√ļ comenzaba con una an√©cdota que Ramos Padilla nos coment√≥ cuando lo entrevistamos en su despacho de Mor√≥n. As√≠ dec√≠a.

‚ÄúEl juez Juan Manuel Ramos Padilla no tiene secretaria, √©l mismo atiende las llamadas telef√≥nicas en su despacho del Juzgado n√ļmero 4 de Mor√≥n, en la provincia de Buenos Aires. El edificio est√° ubicado frente a la regional de la polic√≠a que se hizo tr√°gicamente c√©lebre durante la dictadura militar. El tel√©fono son√≥ temprano esa ma√Īana de finales de junio pasado. ‚ÄúHabla el comisario Etchecolatz‚Ķ¬°te voy a reventar!‚ÄĚ Un fr√≠o polar recorri√≥ el cuerpo de Ramos Padilla al escuchar la voz del comisario Miguel Osvaldo Etchecolatz, uno de los torturadores m√°s temidos en la provincia de Buenos Aires. Brazo derecho del general Camps, el carnicero de Buenos Aires, Etchecolatz acababa de salir de la c√°rcel de Magdalena a la que hab√≠a ingresado meses antes para cumplir 23 a√Īos de prisi√≥n impuestos por la C√°mara Federal de la capital argentina que lo encontr√≥ culpable del delito de aplicaci√≥n de tormentos a los detenidos, reiterado en 91 oportunidades‚ÄĚ.

 

En otra parte del art√≠culo, se dec√≠a que ‚ÄúRamos Padilla hab√≠a sido el primer juez que declar√≥ inconstitucional la Ley de Obediencia Debida. Pero el veneno que le brotaba a Etchecolatz cual perro rabioso no era solamente por esa circunstancia sino porque este magistrado estaba investigando a una banda de ultraderecha que operaba en la provincia de Buenos Aires dirigida por el propio Etchecolatz desde la c√°rcel. Aunque parezca incre√≠ble, estos asesinos y torturadores siguen moviendo los hilos desde los lugares de confinamiento‚ÄĚ.
(Revista Intervi√ļ, n√ļmero 591, 9 de septiembre de 1987)

 

SIN PELOS EN LA LENGUA

 

Ramos Padilla no es un juez que sólo habla por sus sentencias, como suelen decir aquellos magistrados que, como ciudadanos, no expresan sus opiniones y de esa manera se autocensuran. Acusado y hasta denunciado por comentarios que habitualmente difunde por twitter, Ramos Padilla refuta la ofensiva que se ha desatado sobre él por sus opiniones.

 

"Los jueces somos personas. Nunca voy a opinar sobre alguna causa en trámite en mi juzgado, pero tengo un concepto de imparcialidad distinto. Uno tiene que ser imparcial en un caso concreto. Pero no puede permanecer ajeno a las cosas fuertes de la sociedad", dice con absoluta convicción.

 

Y agrega: "No me gusta la hipocres√≠a, no me gusta que la Asociaci√≥n de Magistrados le rinda pleites√≠a a la dictadura. Trato de que la gente sepa de la hipocres√≠a del Poder Judicial, donde nada cambi√≥ con la democracia y hago mi aporte a trav√©s de este medio", sostiene Ramos Padilla, un juez que tuvo causas muy pesadas como la de investigar delitos de lesa humanidad cometidos durante la dictadura militar, entre ellos la apropiaci√≥n de ni√Īos.

 

La ofensiva del gobierno de Cambiemos sobre jueces y fiscales que no le son funcionales ha puesto en la mira, entre otros, a un magistrado que, como Ramos Padilla, no sólo habla por sus sentencias.

 

Nada peor para Macri que escuchar a jueces y fiscales que hablen desde su coherencia y desde su dignidad.

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