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"Soy el hachero que siempre fui"

Por Publicado Marzo 10, 2019
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"No es que me creo: Yo soy el hachero que siempre fui, nunca cambié eso. Soy hachero. Porque claro... empecé a hachar a los 7 años hasta que caí en cana, y cuando salí volví al monte. Mis padres eran hacheros, mi padre falleció muy joven a los 57 años". Así se definió Rafael Guardia durante la charla en "Salieris, un cacho de cultura", una conversación profunda, emocionante.

 

Ahora dice que conserva el mismo sueño de su juventud: "quiero hacer la revolución", dice casi con simpleza. "Para mi es un honor que la gente conozca y que sepa qué pasó", añade Guardia, que fue víctima de la dictadura y aportó un valioso testimonio en el segundo juicio por los hechos ocurridos en la Subzona 1.4. 

 

Vivió en los montes de la zona de Rancul y siendo un niño, que no iba a la escuela, practicaba por su cuenta con el hacha. "Quería hacer eso y un día ya le dije a papá que lo podía ayudar. 'No, m'hijo, usted es muy chiquito', me dijo. Pero empecé". Y estuvo a la altura de las circunstancias.

 

En Raido Kermés, Guardia habló de su historia, su cultura, sus recuerdos y memorias. Eran once hermanos. Refrescó los tiempos de la casa chorizo en el barrio Las Ranas de la zona de Rancul y aquella ley del peronismo que terminó con el trabajo infantil en los montes y lo llevó a las aulas. Desde ya, le cambió la vida.

 

"Yo no tenía muchas ganas de irme al pueblo, no quería... pero era así. Papá dijo que sí. Y la misma carpa de pasto puna que teníamos en el monte la cargó y la llevó al pueblo. Éramos tres familias que tuvimos que hacer eso. Había que irse al pueblo sí o sí. Y ahí fuimos", apuntó. "Ahí vivimos en la carpa hasta los 10 u 11 años".

 

"Yo me acuerdo muchas cosas de Perón, aunque era muy chiquito. Era en el '46. Nunca fui peronista, nunca. Mi papá sí era peronista, con cartel, como se decía. Después, pensando, entendí que había sido en esa época... en el monte por lo menos había 200 hacheros, viviendo en carpas. Y llegaba la madrugada y me levantaba con papá, siempre. Empezaba a sentirse en el monte '¡Viva Perón!' y por allá otro grito, y otro, y otro... '¡Viva Perón!'. El hachero estaba enloquecido con Perón, porque antes se las tenía que rebuscar como podía, hacer 6 kilómetros para buscar agua en tambores, otros 6 kilómetros para lavar ropa, para buscar la mercadería..."

 

"Con Perón la vida del hachero cambió: había que pagarle la carpa, llevarle el agua a la carpa, y todos los días cívicos y feriados, que se empezaron a pagar. Lo mismo el aguinaldo, las vacaciones. Los hacheros hasta entonces no tomaban vacaciones. Perón fue todo para el hachero", resumió.

 

"No estoy militando, pero fui un militante", dejó en claro.

 

Contó durante el programa que "hay noches en que me quedo mirando la tele, otras noches me quedo leyendo, todo política. Generalmente tipo 10 y media ya me acuesto", añadió durante la charla que se puede escuchar completa, junto con la totalidad de este programa, en el audio que acompaña este artículo.

 

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