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"Los cuerpos son territorios que deben sanarse políticamente con la naturaleza, la afectividad y el erotismo"

Por Publicado Abril 14, 2019
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Lorena Cabnal es feminista comunitaria y descendiente de los pueblos maya - xinca. Nació en Guatemala e integra la "Red de sanadoras ancestrales del feminismo comunitario" y sus preocupaciones sobre las violencias hacia la 'pluralidad de cuerpos', como llama a las personas, se basa en cosmogonías -cuestión diferente al pensamiento filosófico occidental- construidas a partir de saberes de las ancestras y de la historia del mundo indígena.

 

Las percepciones, dice Lorena, se crean con las experiencias cotidianas, la memoria ancestral y particularmente las memorias de lxs cuerpxs plurales que conviven en el cosmos, o el todo, que es como los pueblos indígenas, dice, piensan la existencia: una totalidad interrelacionada. Lxs cuerpxs tienen un lugar central en su cosmogonía o pensamiento, y son parte de una trama, la "red de la vida", afirma, donde cada quien combina los elementos.

 

Lxs cuerpxs de los que habla Lorena, deben recuperar la vitalidad, sanarse y resignificarse políticamente con las potencias que contienen. Deben descubrir y respetar sus propios ritmos y auto conocerse. Son reservorios de violencias históricas, llevan esas memorias, pero también portan esas potencias emancipatorias. Por esa razón Lorena se aleja, sin negar que existe, de la idea de víctima como destino.

 

Entonces, recupera todo lo que comunitariamente puede colaborar para resistir y no revictimizarnos: la naturaleza, la sanación, la afectividad, el erotismo, el aquí y ahora como modo de estar en el cosmos. Un estar que necesariamente es político e histórico.

 

Estos saberes ancestrales, que Lorena recupera para pensar la pluralidad y los feminismos y la violencia de hoy, son situados e históricos, es una "epistemología de mujeres originarias", afirma, que también es plural. Incluso los feminismos comunitarios son plurales, porque las experiencias lo son, al igual que el tiempo y los espacios.

 

Su propuesta nació de su indignación personal, de ver como en sus comunidades la dominación masculina violenta mujeres, y como el heteropatriarcado, el capitalismo y la colonialidad son parte de ese engranaje.
A diferencia del imperativo de "alegría y felicidad" que receta occidente en su faceta neoliberal, enmascarando y desdibujando condiciones de vida reales, Lorena habla de bienestar.

 

Bien-ESTAR, que se corre de los esencialismos del ser. Estar en armonía, que no significa invisibilizar los dolores, los conflictos y las violencias. Por el contrario, la tarea es traerlas a primer plano, mostrarlas, y acuerparlas, para sanarlas comunitariamente. Lorena intenta fisurar los estereotipos, los modos de ser, para explorar los modos de estar.

 

En su visita a Santa Rosa este 8 de abril, participó de la intervención callejera de la colectiva artística "Banca" y compartió una charla en la Universidad Nacional de La Pampa, invitada por la cátedra extracurricular de Educación Sexual Integral y Derechos Sexuales y Reproductivos de la Facultad de Ciencias Humanas. En su diálogo dejó en claro que los feminismos no serán emancipadores si se convierten en teorías excluyentes y verdades reveladas.

 

Lorena va al hueso: expulsada de su propia comunidad por transgredir su rol de mujer indígena impuesto y defender los derechos de las pluralidades de cuerpos, desmantela la opresion de su propio territorio, al tiempo que se mete de lleno con el heteropatriarcado neoliberal, blanco y colonial. Para ella, el discurso indigenista que se centra exclusivamente en la defensa de la tierra es excluyente.

 

Entonces, transforma la idea de cuerpxs en territorios. Territorios de igual valor que aquellos sobre los que opera el extractivismo capitalista, con sus matanzas, minerías y agriculturas destructivas. La tierra junto a los cuerpos, son territorios. Territorios amenazados, heridos, en disputa.

 

Que los patriarcados son transversales, ya lo sabemos. Por eso los identifica con precisión: dominación masculina originaria, colonial y blanca, y también africana, se constituyeron en Abya Yala, o lo que en occidente llamamos América Latina, y se mantienen aun hoy con una fuerza poderosa. Modos de opresión que imprimieron un fuertísimo peso sobre las mujeres y las pluralidades de cuerpos, o géneros, como lo denominamos en el pensamiento occidental.

 

La pluralidad es un modo de estar en el mundo, sostiene Lorena, es el encuentro entre cuerpxs. No es un modo de ser, porque también los esencialismos, incluidos los indígenas, entran en cuestión en el derrotero de su cosmogonía.

 

Recupera lo mágico y espiritual que los paradigmas occidentales menospreciaron en pos de las ciencias que imprimieron el sello de verdad revelada a los saberes, y desde este lugar construye lo comunitario.

 

La sanación, dice Lorena, se recompone en lo comunitario, en la búsqueda de esa energía que debe enfrentar a este neoliberalismo que nos quiere tristes y derrotadxs. Sanaciones que son, ante todo, políticas. Deben hacerse políticas. Actos de conciencia, palabras, cosmogonías que deben acuerparse.

 

(Anabela Abram, Tu Tiempo Mujer)

Visto 628 veces Modificado por última vez en Sábado, 20 Abril 2019 10:45

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  • "El pueblo aprendió que estaba solo y que debía pelear por sí mismo y que de su propia entraña sacaría los medios, el silencio, la astucia y la fuerza". Rodolfo Walsh