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"Dentro del peronismo, como de los partidos de izquierda, el respeto a las reivindicaciones de las mujeres era de la boca para afuera"

Por Publicado Mayo 02, 2019
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Miriam Lewin es periodista y escritora. Incursionó en medios gráficos y televisivos y fue militante de la agrupación Montoneros en la década de 1970. Este viernes 3 de mayo, a las 20 hs., en el Salón del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Humanas presentará su libro "Putas y guerrilleras", en coautoría con Olga Wornat, invitada por la cátedra extra curricular "Ernesto Che Guevara", de la Facultad de Ciencias Humanas de la UNLPam.

 


El libro, publicado en diciembre de 2014 , seis meses antes del primer "Ni una menos",  "releído a la luz de los últimos y enormes avances de las luchas feministas en nuestros país, tiene otra significación", aseguró Miriam en diálogo con el programa Tu tiempo mujer, que hacen Mary Zerbino, Nina Yanes y Anabela Abram. "Y me sorprende muchísimo, me alegra muchísimo ver pibas de 13 años que se acercan para que se los firme", afirmó.

 


Sobre el título, dijo que tiene que ver con "aquello que nos decían en la mesa de torturas, lo que nos decían cuando nos secuestraban, golpeaban, acosaban, abusaban y violaban, porque hubo distintos tipo de delitos sexuales cometidos contra las mujeres y se cumplieron sistemáticamente, nosotras decimos que hay un plan sistemático, hubo un terrorismo sexual ejecutado en todos los centros clandestinos a lo largo y ancho del país.  Como sobreviviente de los centros clandestinos de detención Virrey Ceballos y luego la Escuela de Mecánica de la Armada, fui testigo de situaciones de acoso, violencia y abusos con distintas pautas, distintos moldes, podríamos decir que cada centro tenían su propio patrón para ejecutar esta violencia sexual, que es la que ejercen todos los ejércitos vencedores, que ejercen sobre los cuerpos de las mujeres de de los vencidos. Con esto no quiero decir que acá haya habido una guerra, porque lo que hubo fue un genocidio contra la población civil, no había un ejército de un lado y un ejército del otro, y esa trampa de llamar ' guerra sucia' implica que se enfrentaban dos ejércitos por lo menos, y en realidad no fue así", aseveró.


"Yo estaba secuestrada desde el 17 de mayo de 1978. Fui secuestrada en la calle, en realidad buscaban a una amiga mía, yo me protegía como se protegía una militante de base, lo que llamábamos una perejila, estaba convencida de que no iban a invertir ingentes recursos en mi búsqueda. Nunca pensé que iban a tener 40 personas buscándome, que iban a desplegar estas personas por todo el partido de La Matanza, que iban a llegar a descomponer teléfonos públicos a los que yo iba cotidianamente para llamar a mi familia", dijo.

 


Respecto de la práctica de militantes que en los '70 de llevaban una pastilla de cianuro en caso de detenciones, Miriam dijo que "desgraciadamente no era una pastilla sofisticada como las pastillas que llevaban los jefes de nuestras organizaciones, que eran de vidrio, inmediatamente el cianuro líquido ingresaba al torrente sanguíneo y el final era rápido. Nosotras teníamos que fabricar nuestras propias pastillas", que, aseguró, no tenían la capacidad y efectos que si tenían las que llevaban las conducciones.  "Nosotros estábamos prácticamente abandonados por nuestras conducciones en ese momento, que con buen criterio estaban en el exterior preservándose. Pero los militantes de base estábamos en un estado de abandono bastante profundo y muy expuestos, en la clandestinidad, sin recursos, ayudándonos entre nosotros".

 


"Las propuestas de nuestros padres , sobre todo a nosotros, los que éramos mas jovencitos , de que nos fuéramos del país, sonaban como un canto de sirenas para algunos de nuestros compañeros, que efectivamente abandonaron la lucha y salvaron la vida. Pero con cada compañero que caía todas las semanas, nosotros nos sentíamos mas comprometidos, algunos de nosotros, y no queríamos escuchar ninguna propuesta por parte de nuestras familias de escapar, a mis ojos eso resultaba una actitud cobarde que no podía aceptar", sostuvo Miriam.

 


Sobre el modo en que las organizaciones recibían a las mujeres, afirmó que eso es una larga discusión que todavía no está terminada: "en mi experiencia, tanto dentro del peronismo como de los partidos de izquierda, indica que el respeto a las reivindicaciones de las mujeres o la consideración de las mujeres como iguales era más de la boca para afuera que como un sentimiento realmente internalizado o sincero. Nosotras trabajábamos, militábamos ya no teníamos una doble jornada sino una triple jornada, porque éramos amas de casa, teníamos un empleo y además desarrollábamos una militancia política".

 


Miriam compartió, además, su experiencia de trabajo esclavo en el centro clandestino de detención, la interacción con otras mujeres, la significación del Mundial de Fútbol de 1978 y la construcción estratégica que la cúpula militar intentó en torno a ese evento. También se refirió a la Guerra de Malvinas y al valor político del juicio a las Juntas Militares.

 


Acá les compartimos la nota completa.

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