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Espejitos de colores

Por Publicado Febrero 07, 2018
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Por Cintia Alcaraz  

 

No sé si son los mil grados que arden en La Pampa o que el espanto, más que a unirnos, viene de patada voladora a revolearnos por el aire viciado, pero esta madrugada pensaba en el sorete que se van a pegar cuando se aviven de que están meta aplaudir a un misógino, a la hegemonía de medios y a una parte del feminismo que milita la reglamentación de la explotación sexual. ¡Mamita querida! Creo que va a andar palo y palo con el que me pegué cuando me llegó la boleta de la luz de enero. No se lo deseo a nadie.


¡Nah!, en serio. No me olvido de cómo la censuraron a Sonia Sánchez, hace algunos meses, en ese mismo programa que hoy ilumina las caritas de muches. ¡Ah! ¿Alguien sabe dónde anda Loly Antoniale? Si no me equivoco, después de separarse de Rial contó que el hombre, por demás poderoso, le había cerrado todas las posibilidades de laburar en los medios. Pero bueh, seguro que estaba despechada. Viste cómo son las minas.


Así las cosas, se habló de aborto en televisión porteña, y como dijo Nico Del Caño “un tema que es completamente ocultado por los grandes medios pero que afecta a millones, vuelve a salir a la luz por Jorge Rial”. Ajá, ¿y las pibas que estuvieron argumentando? Bien, gracias. Qué se le va a hacer, se sabe que no hay mejor cosa para un varón de izquierda que un varón de derecha. Y ya necesitábamos las feministas un príncipe azul que nos viniera a rescatar de la oscura torre para prendernos los faroles del centro. O al menos eso creí entender por ahí, cuando leí a una compañera escribir “Rial, no vuelvas a convertirte en calabaza”.


En Argentina, el aborto legal, al menos el no punible, existe desde 1921. Sin embargo, lxs médicxs siguen haciendo parir a niñas de 9 años. Niñas que no contestan encuestas de tuiter, ni guglean una mierda. Cada 12 horas, una adolescente es obligada a transitar un embarazo no deseado. El aborto es un derecho de todas y una urgencia de muchas. También lo es la educación sexual integral, pero no la de los librillos que avalan el binarismo bioligicista. No la del Ministerio que se "olvida" de que las lesbianas también son sujetas de derechos sexuales y que necesitan barreras de protección, información y respeto. No la educación que pasa por alto a la prostitución como una más de las formas de violencia hacia las mujeres, trans y travestis.


Habrá, seguramente, un feminismo que pregona la igualdad esperando que algún día las mujeres también lleguen a CEOS de multinacionales. Yo estoy convencida de que eso no tiene nada que ver con la revolución feminista que clama por justicia social y el fin de la “dueñidad” de los cuerpos y los bienes comunes.


Ojalá la ley de medios se nos hubiera hecho carne. Ojalá pudiéramos aportar de veras a fortalecer los medios comunitarios. Ojalá entendiéramos la diferencia entre cubrir con compromiso una problemática social y apropiársela para abrir un nuevo mercado.


Los medios hegemónicos, las demandas del mercado, ¿son para nosotras una estrategia política revolucionaria? ¿Le seguimos entregando la potestad de “educarnos” a la televisión? Dudo que nosotras tengamos la posibilidad de medir ese supuesto impacto positivo que tiene una participación feminista en televisión de masas. Dudo que ese tiempo permutado, esos pocos minutos al día, hagan mella frente a las 24 horas, los 365 días, que nos invaden con su basura desinformativa. Ellos (geopolíticamente) sí tienen todo calculado. Si algo nos permitió crecer en todo este proceso de dolor, fue reservarnos esa duda ante las concesiones del enemigo que, claramente, excede a un mercenario como Rial.


Y no, no creo que alcance con saber argumentar, con estar convencida, con tener autoridad para enfrentarse al rating y a la conciencia popular, si es que eso existe. Sí se logró que, finalmente, Mirtha Legrand se reconociera feminista “mil por mil”.


Con esto no hablo de ghettizar el feminismo, hablo/hablamos de profundizar la luchas de tantas décadas, de profundizar los cuestionamientos al patriarcado y al sistema que lo sostiene.


Sí, ya sé. Soy Bob Patiño intentando destruir la televisión, usando la televisión. Es que con esssta calor una no duerme nada y capaz se confunde un poco.

Visto 209 veces Modificado por última vez en Miércoles, 07 Febrero 2018 21:48

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