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Y si Alá se copa...

Por Publicado Mayo 14, 2018
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Por Adrián Dalmasso

 

Un hombre sencillo, espiritual, sin capacidades milagrosas. Ese es Saeed Al-Owairan, a quien apodaban “El Maradona del Golfo”. El 29 de junio de 1994, en Washington DC, por el Mundial de USA, Al-Owairan recibe el balón en su campo. Encara. Sortea 4 rivales que intentan detenerlo. Ya en el área, acomoda su cuerpo y remata al gol. Lo celebra con plegarias al cielo. Arabia Saudita bate a Bélgica y, en su debut mundialista, se mete en octavos de final. Saeed se vuelve una celebridad. Llegan ofertas de Europa. También tentaciones prohibidas para su cultura. Una foto lo muestra rodeado de modelos rusas de piernas largas y faldas cortas. Lo suspenden un año por “conducta no musulmana”. Le vetan la posibilidad de jugar en el extranjero. Se retira joven, a los 31 años, en el ostracismo. Cuando le preguntan por su gol inmortal, solo contesta “Lo vi miles de veces, ya me aburrí de él”.

 

Otro hombre sencillo, espiritual, y sin capacidades milagrosas fue Mahoma, “El último Profeta”. Pocos tipos influyeron tanto en la historia de la humanidad. Fue además, un hábil líder carismático que unió las tribus nómades de la península arábiga para dejar de ser sometidas. Cuentan que a él, Alá le reveló el Islam por medio del Arcángel Gabriel, y sus palabras recopiladas en El Corán. A Mahoma mal no le fue en su empresa. Hay en la actualidad 1300 millones de musulmanes en el planeta. Según el Profeta, 5 pilares tiene el Islam. Uno de ellos es el Hajj. La peregrinación que al menos una vez en la vida, todo Musulmán debe hacer a La Meca, ciudad natal de Mahoma. Allí está la Kaaba, el misterioso cubo negro en el centro de la Gran Mezquita. De rodillas y orientados hacia él, los musulmanes rezan 5 veces al día, en el lugar del mundo en que se encuentren.

 

Sin capacidades milagrosas, sí, pero nada sencillo y espiritual es Salmán Bin Abdulaziz. El actual Rey de Arabia Saudita. Continuador de la dinastía Al Saud, esgrime un poder como pocos en el mundo. Arabia es una Monarquía absoluta. Es decir. El Rey concentra toda la autoridad Ejecutiva, Legislativa y Judicial. Sus tremendas atribuciones solo están limitadas por El Corán y la Sharia (La ley islámica). Se trata de un feudo de corte medieval, castrador y asesino. Abundante de arena, calor, Islam y renta petrolera. Fluye la riqueza ampulosa, las Mujeres sin derechos, los homosexuales perseguidos, la nula actividad política, los amigos y enemigos poderosos.

 

Al-Owairan, Mahoma y Abdulaziz personifican las tres pasiones Saudíes. Fútbol, religión y poder. Tras un sorprendente estreno en 1994, Arabia Saudita defeccionó en sus tres restantes apariciones mundialistas. Tanto que en 1998, 2002 y 2006, rescataron solo dos empates. Luego de varios años fuera del gran ruedo, vuelven con una generación de futbolistas madura y predispuesta, pero que firmaría sin chistar sobrevivir tres partidos sin hacer papelones. Jugarán el partido inaugural ante la selección local. Honestamente, no tienen ni para hacerle cosquillas a las grandes potencias, y su zona clasificatoria a priori no le da grandes perspectivas de sobrevida. Pero…¿quién sabe?... esto es fútbol… y si Alá se copa….

 

TÉCNICO: Juan Antonio Pizzi (Argentino)
FIGURA: Mohammed Al Sahlawi (Al Nassr)
MUNDIALES: 5
ASPIRACIÓN: Octavos de final. Todo un logro — con Tenis De Color Celeste.

 

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  • "El pueblo aprendió que estaba solo y que debía pelear por sí mismo y que de su propia entraña sacaría los medios, el silencio, la astucia y la fuerza". Rodolfo Walsh