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"La ESI apunta a ejercer nuestros derechos, que son intransferibles y no negociables"

Por Publicado Septiembre 19, 2018
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En el programa “Tu tiempo mujer” hablamos de la ley de Educación Sexual Integral -ESI- y de la avanzada de los sectores vulneradores de derechos, incluidos los más básicos: el derecho a la vida, a la sexualidad, al placer y a las identidades elegidas y cambiantes en el tiempo.


En relación con los dichos del concejal y pastor evangélico Roberto Torres, vertidos en el programa PTM que se emite todas las mañanas por Radio Kermés, entrevistamos a Cintia Colombo, docente y militante feminista, quien se refirió a la ESI y a la enorme confusión que sostiene el discurso del concejal, al reducir la enseñanza de la ley -que dice aceptar- a los términos científicos biologicistas, que desconocen las construcciones sociales y culturales que constituyen las sexualidades humanas.


Además, esclareció la falacia del binarismo presentada por Torres, para quien se nace hombre o mujer, categorías “naturales” sobre las cuales debería basarse la ESI en las escuelas que - según afirma contradictoriamente- deben enseñar contenidos científicos y laicos. Es un claro esfuerzo por ocultar los argumentos religiosos que pueden leerse entre líneas en su discurso “democrático”, pero que apuntan, de modo autoritario a concluir, como lo hace la mayor parte de este tipo de discursos, que el binarismo es la única posibilidad de pensarnos como seres humanxs. Esa cuestión, además, supone un tipo de vínculo preestablecido, que la religión asimila a la estructura clásica de familia: madre, padre, hijxs. Torres fortalece esta dimensión y la oculta con su pretendida apertura a la enseñanza de la ESI “científica y laica”.


Colombo sostuvo que el funcionamiento del binarismo confunde y a la vez no visibiliza el entramado de poder que acontece en las relaciones humanas e hizo hincapié en las graves consecuencias de esas ideas, que perpetúan los estereotipos y las desigualdades de género.


La docente precisó que uno de los cinco ejes que constituyen la ESI es reconocer la perspectiva de género, cuestión que Torres presenta como “ideología de género”, equivalente a lo que llama “adoctrinamiento” que no puede, según el, ser posible en una educación laica donde “no deberían existir ideologías”. Colombo subrayó la imposibilidad de esta situación, y se refirió a la carga subjetiva e ideológica que porta toda manifestación humana, que, además, debe ser revalorizada porque implica construcciones personales de las percepciones.


Otro de los ejes, sostuvo la docente, es respetar la diversidad, cuestión compleja en el sistema binario presentado por el concejal, quien sostuvo que “no excluye a nadie”, y que cada uno puede ser libre, pero sobre la base de reconocer que se nace varón o mujer, biológicamente determinados. Colombo se refirió a la inconsistencia de esta argumentación, que expulsa de su acotado rango las diversidades sexuales realmente existentes entre lxs seres humanxs.


Tambien comentó acerca del eje de ESI que apunta a valorar la afectividad, una dimensión excluida en el discurso biologicista, que en lugar de apuntar a la importancia de la subjetividad para la construcción de percepciones propias, apela a la cuestión científica -objetiva- que en realidad funciona como modo de imponer una sola forma, heteronormada, de entender la sexualidad, y de allí, relaciones humanas que refuerzan modos patriarcales y asimétricos de componer los vínculos.


Atravesar ese discurso con otras sensibilidades -empatía, afecto, autoconocimiento propio y de la/las persona/s con las que nos relacionamos- es mirar las relaciones de poder y las filtraciones de esa sexualidad que pone la genitalidad en primer término, soslayando la riqueza de la exploración y el descubrimiento psíquico y corporal.


Colombo sostuvo que aplicar la ESI apunta a ejercer nuestros derechos, que son intransferibles y no negociables, y ampliables. La ley encuadra el cuidado del cuerpo y la salud cómo integralidad, y esto incluye las dimensiones psicológicas, emocionales y sociales, además de evitar embarazos y enfermedades.


“La escuela debe ser el espacio de la diversidad, de su respeto y visibilización. Un espacio de libertad y de circulación de la palabra”, dijo la docente, quien también consignó que Torres le impone a la ideología una carga peyorativa que no tiene, porque “es una forma de ver el mundo y no hay nada desideologizado. Porque la educación es un acto político y lo interesante es develar la ideología, pensar como ven el mundo las personas que no son como yo.”


La “ideología de género”, como la sostiene el pastor, puede ser interpretada como una ideología del odio, subrayó Colombo, quien también dijo que “interpretar una política pública desde lo individual es desconocer que son generales y atañen al bien común de la población” y que “no disociar las dimensiones de las personas, permite mayor justicia en esta equidad de género que tanto preocupa al concejal. El concejal necesita leer la ley y alguna capacitación”, concluyó.

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